Para iniciar la acción, debes decidir por qué pie quieres empezar, solamente hay dos opciones a elegir; o bien el derecho o el izquierdo Cuando tu elección esté concluida, y para facilitar más la acción, debes colocar el calzado delante de ti paralelamente para no tener que cambiar la posición en la que te encuentras. Una vez hecho esto debes levantar la pierna unos veinte o treinta centímetros aproximadamente e inclinar el pie en un ángulo de treinta o cuarenta grados para que sea más fácil y cómodo introducirlo dentro. A continuación se recomienda buscar un punto de apoyo o bien practicar la acción sentado para que no haya pérdidas de equilibrio. Una vez realizados todos y cada uno de estos pasos se procede a descender ligeramente la pierna sin perder la inclinación del antes nombrado pie ya que si no no entraría debidamente. Cuando ya hemos atravesado la boca del zapato con los dedos debemos ir cambiando el ángulo del pie situándolo perpendicularmente a la pierna a medida que vamos estirando la rodilla para que se adapte perfectamente a la forma del, ya nombrado antes, calzado. Si hemos realizado correctamente estas instrucciones solo nos quedará seguirlas de nuevo para que nos sea igual se sencillo realizar la acción con el pie contrario al que hemos elegido al comienzo.

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